Los peligros que corres al no revisar tu coche: reventones, averías y riesgo de accidentes

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ANA M.AGUILAR

Revisiones del coche

Aunque los coches más antiguos tienen un mayor riesgo de averías y deben visitar con más frecuencia el taller, son precisamente los propietarios de los vehículos de más edad quienes menos se preocupan de su mantenimiento. En contra de lo que debería suceder, los coches que superan los 10 años visitan el taller la mitad que los de menor edad, según un estudio de Audatex.

Una dejadez que pone en peligro la seguridad de los ocupantes y del vehículo. “El hecho de que no pasemos por el taller, va a hacer que las piezas provoquen una fatiga excesiva”, explica Arturo de Miguel, responsable del servicio técnico y de automoción de Race. “Si llevamos un coche bien mantenido, tenemos posibilidades de que ese coche dure más, y si somos perezosos a la hora de hacer revisiones y cambios de aceite, tenemos más riesgos de tener averías, que luego son caras”.

Retrasar tareas de mantenimiento, como no sustituir los componentes del coche según los kilómetros recorridos, es una costumbre dañina que afecta a la seguridad. Entre las tareas esenciales, figura prestar atención al estado del aceite y su filtro, a los neumáticos y a los limpiaparabrisas, un elemento que suele pasar desapercibido en el mantenimiento cotidiano.

“El líquido más importante de todos desde el punto de vista de la seguridad es el del limpiaparabrisas“, afirma Jaime González, director de la escuela del Comisariado Europeo del Automóvil (CEA). Mientras que el sistema de alarma de la mayoría de vehículos avisa a través de iconos de la falta de aceite o de líquido de frenos, no lo hace así con el limpiaparabrisas.

También es importante mantener el buen estado de las escobillas, la mala visibilidad puede provocar un accidente con malas condiciones como lluvia, niebla o durante el atardecer.

La falta de revisión de los neumáticos es otro de los malos hábitos más comunes, asegura González. Se recomienda comprobar la presión de los neumáticos al menos una vez al mes, y no solo antes de los viajes largos. Una presión insuficiente influye en la adherencia y la estabilidad del coche, incrementa la distancia de frenado y aumenta el riesgo de sufrir aquaplaning.

Además, hay que prestar atención a su deterioro. Con el aumento de kilómetros recorridos, la banda de rodadura se desgasta y se debe vigilar que la profundidad del dibujo no sea inferior a 1,6 mm, el límite legal. Una forma sencilla y casera de verificar el estado de las ruedas es coger una moneda de un euro, insertarla en las líneas del dibujo y comprobar que el hueco supere el borde dorado.

Respecto al aceite, encargado de lubricar las piezas del motor, es necesario su sustitución periódica para restituir las propiedades que se pierden a medida que pasa el tiempo. La periodicidad del cambio dependerá del modelo y la marca del coche, aunque la recomendación general se sitúa en torno al año o a los primeros 15.000 kilómetros.

Además de estos tres elementos, el propietario de un vehículo debe realizar revisiones completas con la frecuencia que determine cada marca.

“Una vez al año, es recomendable hacer una revisión general, independientemente de la edad -dice González-. A la larga, el poquito a poquito influye en que tienes un coche que lo mantienes al día. En el futuro se ahorra dinero”.

Por ejemplo, uno de los cambios más caros recae en la correa de distribución, pero su rotura puede afectar al motor entero. “Con la crisis nos hemos ralentizado un poco en el tema del cuidado del coche, hay veces que tenemos cierta pereza porque sabemos que pasar por el taller nos va a costar un poco de dinero”, añade Arturo de Miguel.

Qué pasa si no mantienes…

Líquido y escobillas del limpiaparabrisas. No tener los cristales limpios en determinados momentos, especialmente cuando el sol se encuentra bajo, supone un grave problema de visibilidad que puede ocasionar un accidente.

Filtro y líquido del aceite. Un aceite sucio provoca una mala lubricación y puede acarrear un desgaste prematuro del motor. Con frecuencia, el propietario tiene que revisar el líquido y también su filtro.

Neumáticos. Es importante comprobar la presión de las ruedas, así como cambiarlas cuando estén gastadas. Lo contrario implica un peor agarre, especialmente si hace frío, y riesgo de reventones.

Líquido y pastillas de freno. Cuanto más gastadas están las pastillas y el líquido de frenos, más se alarga la distancia y el tiempo de frenado, lo que en una situación de emergencia resulta muy peligroso.

Filtro de partículas. Un filtro en mal estado puede conllevar que surjan averías. Además, el vehículo puede perder potencia, consumir más y, por lo tanto, contaminar más el medio ambiente.

Correa de distribución. Cuando una correa de distribución se estropea, la rotura puede trasladarse al conjunto del motor. Además del peligro que supone, el coste de la reparación de un motor es muy elevado.

Amortiguadores. Cuando se encuentran en mal estado, el vehículo presenta peor agarre en las curvas, mayor balanceo, una prolongación de la frenada y aumenta el riesgo de derrape.

Correa de servicio. En los coches más antiguos, su deterioro puede provocar que la dirección asistida sea más dura. En los coches modernos no suele ocurrir así y por eso se aconseja informarse en cada caso.


Source: NoticiasCoches